Gobierno refuerza vigilancia tras atentado con explosiones
La madrugada de este sábado, las autoridades neutralizaron un intento de atentado contra el Batallón de Infantería N.° 1 Simón Bolívar en Tunja. Una volqueta con 24 artefactos tipo “tatuco” fue abandonada a unos 200 metros de la unidad militar, lo que obligó a evacuar dos barrios aledaños mientras equipos antiexplosivos ejecutaban detonaciones controladas. El hecho no dejó víctimas fatales.
Según las primeras informaciones, la alerta ciudadana permitió activar protocolos conjuntos entre Ejército, Policía y Alcaldía. La Secretaría de Gobierno de Boyacá reportó que el vehículo tenía una plataforma no convencional para lanzar artefactos hacia el interior del cantón. En paralelo, el Presidente Gustavo Petro confirmó la neutralización y ordenó intensificar las operaciones para ubicar a los responsables.
El operativo se concentró en el barrio Prados de Alcalá, donde cámaras de seguridad captaron el abandono del automotor y la huida del conductor en motocicleta. En el área militar se registraron explosiones controladas que provocaron daños materiales, incluido un vehículo incinerado por una chispa tras las detonaciones. Las autoridades precisaron que se trató de un incendio secundario, no de un carro bomba adicional.
Hacia media mañana, los antiexplosivos informaron que desactivaron totalmente las cargas restantes. La Policía trabaja sobre una ruta preliminar: la volqueta habría sido vendida días antes en Sogamoso y habría ingresado de madrugada a la capital boyacense. Las labores de inteligencia rastrean la cadena de propiedad y los puntos de carga.
El Ministro de Defensa afirmó que se trata de un atentado terrorista frustrado e indicó que, por información que evite ataques, se ofrece recompensa de hasta $200 millones a nivel nacional, y $100 millones por datos que lleven a los autores del caso Tunja. En el terreno local se instaló un consejo de seguridad con Fuerzas Militares, Policía y autoridades departamentales.
El episodio reaviva la alerta por el uso de “tatucos” o cilindros artesanales, técnica vista recientemente en otros ataques del país. En esta ocasión, la evacuación temprana evitó un saldo trágico en una ciudad que no suele ser epicentro del conflicto, lo que aumenta el impacto psicológico y mediático del hecho en Boyacá.
Durante la emergencia, se reportaron lesionados leves por pánico, incluida una mujer embarazada atendida de forma preventiva. La Primera Brigada evaluó afectaciones en alojamientos y zonas internas del batallón tras las detonaciones controladas, mientras se ampliaba el perímetro de seguridad y se mantenían restricciones de paso.
Vecinos relataron horas de zozobra por las sirenas, el acordonamiento y las explosiones técnicas. Para muchos, fue la primera vez que vivieron un dispositivo de este tipo en Tunja. Comerciantes cercanos suspendieron actividades y colegios del sector activaron protocolos de contingencia.
En el plano comparado, el caso recuerda dispositivos explosivos usados este año en otras ciudades, pero en Tunja no hubo víctimas mortales ni colapso estructural severo gracias a la respuesta coordinada. La investigación busca determinar autores intelectuales y logísticos y si hay nexos con redes de narcotráfico o grupos armados que emplean este método.
El Gobierno nacional y departamental condenaron el hecho y anunciaron patrullajes reforzados, controles en vías de acceso y seguimiento de compra-venta de vehículos de carga. También se evalúan medidas de protección para instalaciones críticas y viviendas cercanas a complejos militares.
Líderes locales pidieron mantener la calma y denunciar cualquier movimiento sospechoso. Las líneas de emergencia y antiterrorismo fueron divulgadas a vecinos de la zona oriental de Tunja, donde se ubica el cantón militar y equipamientos estratégicos.La reacción temprana de la comunidad y de las autoridades evitó una tragedia mayor. Ahora, la clave será identificar a los responsables y cerrar brechas de seguridad urbana que permitieron el montaje del vehículo.









