En microempresas la informalidad alcanza 84,7%, en grandes es 2,6%.
La informalidad laboral en Colombia se situó en 55% durante el trimestre móvil julio–septiembre de 2025, una reducción de 0,8 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2024. Con ello, el indicador completa una caída acumulada de 4,2 puntos desde 2021, confirmó el DANE.
Aunque el retroceso es sostenido, el fenómeno persiste: más de la mitad de los ocupados sigue por fuera de la formalidad, sea porque no cotiza a seguridad social como asalariado o porque trabaja en unidades productivas clasificadas como sector informal, según la metodología oficial.
La distancia entre campo y ciudad sigue siendo amplia: 83,4% de informalidad en centros poblados y rural disperso, frente a 41,6% en las 13 principales ciudades. En las 23 áreas metropolitanas el registro fue 43,0%.
Por género, la informalidad alcanzó 57,4% en hombres y 51,6% en mujeres en el total nacional, un patrón que se mantiene en las series del DANE.
Ciudades con mayor y menor informalidad
Entre las 23 ciudades y áreas metropolitanas, las mayores proporciones fueron: Sincelejo (69,1%), Montería (66,0%), Valledupar (65,4%), seguidas por Cúcuta (62,8%) y Riohacha (60,9%).
En el extremo opuesto, las menores tasas se observaron en Bogotá (33,0%), Manizales (36,5%), Tunja (38,5%), Medellín (39,5%) y Pereira (41,9%).
La probabilidad de informalidad disminuye con el tamaño de la empresa: 84,7% en microempresas, frente a 5,0% en medianas y 2,6% en grandes compañías, de acuerdo con el DANE.
El descenso de la informalidad ocurre en un entorno de desocupación nacional de 8,5% en el mismo trimestre móvil, y 8,2% para septiembre como dato mensual de referencia, cifras que encuadran un mercado laboral más holgado que el año pasado.
El DANE clasifica como informales a ocupados que no cotizan a seguridad social siendo asalariados, y a independientes que trabajan en unidades productivas consideradas del sector informal según la GEIH.
La serie muestra una senda descendente desde 2021: la entidad ya había reportado 55,0% en mayo–julio de 2025 y 55,2% en junio–agosto, lo que refuerza el patrón de corrección.
Las brechas territoriales implican retos focalizados: mientras capitales como Bogotá operan con entornos de mayor formalización, ciudades intermedias de la Costa Caribe concentran desafíos vinculados a estructura productiva y calidad del empleo.
Para analistas del mercado laboral, una menor informalidad puede mejorar la base de cotizantes y la recaudación parafiscal, además de facilitar el acceso a protección social y crédito para trabajadores y micro negocios.
No obstante, la brecha rural y el alto peso de microempresas exigen políticas de transición hacia la formalidad, que incluyan simplificación de trámites, costos de afiliación proporcionales y acompañamiento productivo.
Colombia cierra el tercer trimestre con una informalidad en descenso, pero aún elevada y concentrada en territorios específicos. La lectura de los próximos boletines será clave para evaluar si la tendencia se consolida con el ciclo económico y las políticas de formalización.









