Es el cuarto vuelo del mes en medio de tensiones bilaterales.
Un vuelo procedente de Texas con 279 migrantes venezolanos aterrizó este miércoles en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, confirmaron fuentes oficiales. Se trata del vuelo número 85 dentro del programa de retornos coordinados que Caracas mantiene para recibir a connacionales con órdenes de deportación en Estados Unidos. Las autoridades dispusieron de un corredor sanitario y de verificación de identidad a pie de pista.
De acuerdo con los reportes oficiales, entre los viajeros llegaron hombres, mujeres y varios niños. Funcionarios del CICPC, Sebin, GNB y PNB participaron en el operativo de recepción, que incluyó chequeos médicos y registro biométrico, además de orientaciones para la reunificación familiar y traslados a destinos finales dentro del país.
Este arribo se produce en un contexto de tensión política entre Caracas y Washington, pero con mecanismos operativos vigentes para vuelos de repatriación directa desde Texas. Medios locales y fuentes institucionales han documentado vuelos similares durante noviembre, con cifras superiores a los 150 pasajeros por operación.
Según el recuento de los últimos meses, los vuelos han oscilado entre 166, 200 y 279 repatriados, evidenciando una frecuencia sostenida de retornos. Fotografías difundidas por agencias internacionales muestran a los pasajeros descendiendo de aeronaves de Conviasa y el logotipo del plan de retorno gubernamental en fuselaje y mangas de abordaje.
Venezuela sostiene que estos traslados permiten ofrecer un “retorno seguro y asistido”, mientras organizaciones de defensa de migrantes piden garantías de debido proceso durante la detención en EE. UU. y al momento del retorno. En semanas recientes, periodistas locales han reseñado acompañamiento institucional en el desembarque y en los traslados internos.
En Estados Unidos, las autoridades estatales en Texas y las federales mantienen operativos reforzados de control migratorio, con traslados aéreos para ejecutar órdenes de deportación. En paralelo, se han registrado debates judiciales y políticos por el trato a personas con perfiles de vulnerabilidad y por alegaciones de separaciones familiares.
A nivel regional, vuelos de deportación y repatriación han sido utilizados por otros países como México y naciones centroamericanas para agilizar retornos, especialmente en picos migratorios. El caso venezolano destaca por el volumen y por la coordinación directa entre aeropuertos de Texas y Maiquetía.
El flujo migratorio venezolano ha sido uno de los más voluminosos del hemisferio en los últimos años. Aunque una parte retorna vía aérea, otra permanece en tránsito o solicita protección internacional, lo que mantiene el tema en la agenda bilateral y en la conversación pública regional.
Organizaciones humanitarias y de la sociedad civil urgen monitoreo independiente de las condiciones de detención previas al vuelo y del acceso a asesoría legal. También piden evaluar casos de reunificación y perfiles de riesgo, en especial niños y adolescentes.
Del lado oficial, Venezuela afirma que ofrecerá asistencia integral a los retornados, con evaluación médica, apoyo para documentación y traslados. En Texas, portavoces han defendido los vuelos como parte de la ejecución de la ley migratoria y de estrategias de disuasión.
El arribo del vuelo 85 con 279 deportados confirma la vigencia operativa de los traslados aéreos entre Texas y Maiquetía en medio de tensiones políticas. La discusión sobre garantías y reintegración sigue abierta y dependerá de la coordinación interinstitucional y del pulso diplomático.









