El exciclista apunta al Gobierno por la caída de respaldo y de eventos.
Rigoberto Urán, uno de los referentes del ciclismo colombiano, advirtió que el deporte atraviesa una “crisis importante” por la disminución del apoyo estatal y la cancelación de competencias clave. “Desde el gobierno se ha disminuido el apoyo al deporte”, dijo, al vincular el recorte de recursos con la pérdida de chances para organizar eventos y sostener el nivel competitivo.
El diagnóstico llega tras un año “regular” en el World Tour para los colombianos, donde —según Urán— no se evidencia aún un recambio sólido que garantice continuidad en grandes vueltas. Mencionó excepciones como Santiago Buitrago, Sergio Higuita y Daniel Martínez, pero insistió en que el semillero luce corto.
La crítica de Urán se ancla en hechos: el Tour Colombia quedó suspendido en 2025 y 2026 por falta de presupuesto, un golpe a la vitrina internacional del país y a las ciudades que ven en la carrera un motor turístico y económico. El corredor lamentó la pausa de “una competencia muy linda” que atrajo a grandes equipos y figuras.
En contraste, su marca personal Giro de Rigo se consolidó como evento aficionado masivo, con facturación cercana a $8.800 millones por edición y plan de expansión regional. Urán promocionó en Chile la próxima cita, señal de que el producto encontró sostenibilidad y demanda en países vecinos.
El exciclista cuestiona que la reducción del apoyo público no solo comprometa el calendario, sino la ruta formativa: menos carreras y logística significa menos fogueo, menos puntos UCI y menor exposición a equipos internacionales. Así, la brecha con potencias europeas se amplía y el retorno de inversión deportiva se diluye.
Para 2026, varias ciudades colombianas manifestaron interés en recibir el Giro de Rigo. Cali, a través de su alcalde Alejandro Éder, publicó un video con Urán para “convencerlo” de llevar la edición a la capital vallecaucana, en disputa con Barranquilla y Medellín. La conversación exhibe apetito local por eventos, aunque con recursos limitados.
Urán también conectó la coyuntura con el recambio generacional: sin un circuito nacional robusto y sin paradas internacionales, los jóvenes no suman ritmo, los equipos pierden argumentos para invertir y la Selección acota su base. En simultáneo, la inflación de costos logísticos encarece la organización.
La suspensión del Tour Colombia contrasta con la reactivación que tuvo en 2024, cuando Colombia volvió a albergar a estrellas y equipos WorldTour; el frenazo posterior confirma la fragilidad financiera del calendario si no hay respaldo estable de Nación y territorios.
La advertencia de Urán reaviva el debate sobre el modelo de financiación del deporte: federaciones y ligas piden reglas claras de cofinanciación, y las alcaldías piden que los eventos ancla no dependan del ciclo político. La discusión incluye incentivos tributarios para patrocinio y una agenda nacional de eventos plurianual.
En el frente privado, el éxito del Giro de Rigo muestra qué productos bien diseñados pueden sostenerse con patrocinios y experiencia de público. Sin embargo, los expertos advierten que el alto rendimiento necesita estructura pública: centros de desarrollo, calendario, pasantías y apoyo a equipos continentales.
El llamado de Urán sintetiza una disyuntiva: o se recompone el respaldo público con una hoja de ruta 2026–2030, o Colombia cederá terreno en carretera y en organización de pruebas. El país conoce la fórmula del éxito; falta compromiso para volver a mezclar los ingredientes.









