El Movistar Arena y los sondeos recientes empujan la conversación.
La contienda presidencial de 2026 sumó un nuevo capítulo con la propuesta de Abelardo de la Espriella: realizar una gran encuesta en diciembre para escoger un candidato único de la derecha y la centroderecha. El expresidente Álvaro Uribe saludó la iniciativa como “generosa” e invitó a un diálogo insistente entre los aspirantes de esos sectores. Desde La U y Cambio Radical también hubo receptividad, con matices sobre reglas y tiempos.
La alternativa evitaría la consulta interpartidista prevista para el 8 de marzo, en medio de tensiones y disensos dentro de los partidos. El debate se produce luego del lanzamiento masivo de De la Espriella en el Movistar Arena de Bogotá y tras encuestas publicadas en noviembre que lo incluyen entre los punteros de su bloque.
El abogado Abelardo de la Espriella planteó que la encuesta sea amplia, con varias firmas y supervisión, y que se realice antes del 10 de diciembre. Su equipo insiste en que permitiría llegar a 2026 con una candidatura competitiva frente al bloque de izquierda. Uribe, consultado sobre la idea, la definió como “generosa”, destacando que podría ordenar la conversación entre precandidatos.
En La U, voces directivas han señalado apertura a mecanismos que garanticen unidad y transparencia, aunque piden reglas claras para no reemplazar un mecanismo por otro sin consensos. En Cambio Radical, dirigentes han reconocido que el nivel de fragmentación amerita explorar métodos técnicos que eviten una primaria costosa y de baja participación.
La propuesta llega tras el evento del 4 de noviembre en el Movistar Arena, donde De la Espriella reunió a unas 15.000 personas y formalizó su candidatura. Allí enviaron mensajes de apoyo figuras conservadoras nacionales e internacionales. Ese impulso público alimentó la discusión sobre unidad y viabilidad electoral de la derecha.
En paralelo, sondeos recientes como Polimétrica (Cifras & Conceptos) y mediciones divulgadas por medios nacionales ubicaron a De la Espriella, Sergio Fajardo e Iván Cepeda entre los nombres con mayor intención de voto agregada por bloques, mientras que estudios privados han mostrado competitividad de Miguel Uribe en el centro-derecha. Aunque los porcentajes varían, el consenso es que no hay un favorito absoluto y que el voto indeciso sigue siendo mayoritario.
Un punto clave es quién contrataría la encuesta. Voces de partidos proponen múltiples firmas y auditorías externas, además de acuerdos escritos para aceptar resultados y evitar dobles candidaturas. También se debate si incluir límites de gasto y topes de propaganda vinculados al proceso.
Para los promotores, la encuesta ahorra recursos frente a la consulta y reduce el riesgo de participación baja. Los escépticos advierten que un sondeo, aunque técnico, no sustituye el voto y puede ser impugnado si no hay un reglamento robusto. Aun así, la coyuntura de dispersión presiona por una salida rápida.
En términos logísticos, diciembre impone calendarios ajustados: diseño muestral, fichas técnicas públicas, trabajo de campo y publicación con plenas garantías. Los partidos evalúan si el tiempo alcanza y si el resultado se traduciría en una coalición programática más allá de la foto de unidad.
De avanzar, la encuesta marcaría la preparación de listas y alianzas para 2026, mientras la izquierda y el centro ajustan sus estrategias tras sus propias definiciones. Por ahora, la derecha toma nota de una ventana de oportunidad para evitar choques en marzo y aterrizar en enero con una sola carta.
Las reacciones iniciales dejan un mensaje: hay ánimo de conversar. La pregunta es si ese ánimo se convertirá en un acuerdo verificable que resista la presión electoral de los próximos meses.









