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CNC confirma el liderazgo sólido de Miguel Uribe en la carrera interna por la candidatura presidencial

Uribe alcanza 45,8% entre simpatizantes del CD, según medición del CNC.

Miguel Uribe encabeza con amplia ventaja la intención de voto en la consulta interna del Centro Democrático. De acuerdo con la más reciente medición del Centro Nacional de Consultoría (CNC), Uribe alcanza 45,8% entre simpatizantes del partido, una cifra que lo ubica como el nombre con mayor respaldo para la candidatura presidencial del CD.

El estudio, levantado a nivel nacional y con representatividad entre la militancia y simpatizantes, ubica en segundo lugar a María Fernanda Cabal (11,4%) y en tercero a Paloma Valencia (11,3%). Detrás se encuentran Andrés Guerra (4,3%) y Paola Holguín (2,7%), mientras que la opción ninguno/no sabe suma 24,5%. La medición reporta 2.140 entrevistas, margen de error ±3% y confianza del 95% (CNC, 17–18 de noviembre).

La fotografía general del estudio del CNC muestra una preferencia interna claramente inclinada hacia Uribe, que por sí solo concentra casi la mitad de las preferencias. La diferencia respecto a la segunda y tercera casillas supera los 34 puntos, una brecha poco habitual en competencias intrapartidistas.

En el renglón siguiente aparecen Cabal (11,4%) y Valencia (11,3%), prácticamente empatadas. Esta paridad sugiere que el voto duro fuera de la primera opción se distribuye entre dos liderazgos con alto reconocimiento nacional, pero sin lograr una masa crítica comparable a la de Uribe.

El 24,5% de “ninguno/no sabe” refleja que, pese al liderazgo, aún existe un segmento importante por conquistar dentro del uribismo. Ese bolsón de indecisos podría definirse por la mecánica de selección que adopte el partido —encuesta, consulta o convención— y por el calendario interno que se anuncie en las próximas semanas.

Metodológicamente, el CNC reporta 2.140 entrevistas, levantadas de manera presencial a nivel nacional, con margen de error del 3% y nivel de confianza del 95%. En estudios internos, estos parámetros permiten lecturas sólidas sobre la tendencia del voto militante y simpatizante, aunque con la salvedad de que las preferencias intrapartidistas suelen ser más volátiles en fases preliminares.

En ejercicios comparables de la política colombiana, las consultas internas suelen premiar el conocimiento y la capacidad de movilización. En 2018, por ejemplo, la definición de candidaturas mediante encuestas/consultas dejó lecciones sobre la ventaja de quienes logran instalar un relato de liderazgo temprano y sostenerlo con presencia territorial.

La lectura regional, aunque no divulgada en detalle, típicamente marca diferencias entre corredores electorales del CD, con mayor fortaleza en zonas históricamente afines. Aun así, el peso de una figura en la capital y ciudades principales puede inclinar la balanza si la participación interna se masifica.

La cercanía entre Cabal y Valencia implica que una eventual alianza o la salida de alguna de ellas podría reacomodar el tablero del segundo lugar. Para Andrés Guerra y Paola Holguín, el reto será romper el techo de visibilidad y disputar voto militante en nichos específicos del partido.

Otro elemento a seguir es el tono del debate interno. Una competencia centrada en propuestas y contrastes programáticos tiende a consolidar a quien ya lidera; en cambio, una escalada de confrontación puede activar indecisos y alterar la correlación de fuerzas.

Finalmente, el dato de 45,8% sugiere que Uribe no solo es favorito, sino que tiene margen de crecimiento si logra atraer parte de los indecisos y si capitaliza respaldos de sectores orgánicos del partido que aún no se han pronunciado.

En la dirigencia del CD se espera que estos números aceleren la definición de reglas y el calendario interno, con llamados a la unidad para evitar fracturas que resten competitividad de cara al ciclo electoral. Voces cercanas a la militancia piden un mecanismo “claro y vinculante” que legitime el resultado.

En el entorno político más amplio, los datos del CNC proyectan a Uribe como un actor central de la oposición y lo posicionan para interlocutar con otros sectores de centroderecha. La forma como el CD administre su ventaja —sin perder puentes con otros aliados— será clave para el armado de una eventual coalición.

Con un liderazgo amplio y aún terreno por disputar entre indecisos, la radiografía del CNC perfila una primera línea dentro del CD que, de mantenerse, podría ordenar alianzas y hojas de ruta programáticas. La competencia interna entra en fase decisiva

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