La actriz murió el 4 de noviembre; fue pieza clave del revival de 1999.
La actriz estadounidense Elizabeth Franz, reconocida por su trabajo en Broadway y por su aparición en Grey’s Anatomy, falleció el 4 de noviembre de 2025 a los 84 años. Su deceso fue confirmado por su esposo, el guionista Christopher Pelham, quien explicó que padecía cáncer y complicaciones derivadas del tratamiento.
Franz se consagró en 1999 al ganar el Premio Tony como Mejor Actriz de Reparto por su interpretación de Linda Loman en el aclamado revival de Death of a Salesman, protagonizado por Brian Dennehy y dirigido por Robert Falls. Su carrera se extendió por más de cinco décadas entre escenarios, cine y televisión.
Nacida en 1941, Franz desarrolló un repertorio sólido y versátil que la llevó de las tablas a la pantalla. En televisión, acumuló créditos en Gilmore Girls, Law & Order, Homeland y Grey’s Anatomy donde interpretó a Emma Carroll en el episodio “The Lion Sleeps Tonight” (2012).
Su consagración llegó con Death of a Salesman, producción que obtuvo cuatro premios Tony, incluido el suyo y que fue celebrada por el propio Arthur Miller. En el montaje, la actriz construyó una Linda Loman de fuerza contenida y feroz instinto protector, una lectura que redefinió el rol para nuevas generaciones.
Además del Tony, Franz mantuvo presencia constante en los circuitos Off-Broadway y regionales, con interpretaciones en obras de Neil Simon y Sam Shepard, y en temporadas del Goodman Theatre y el Old Globe de San Diego.
En la pantalla grande, participó en títulos como Sabrina (1995) y Christmas with the Kranks (2004), afianzando un perfil de actriz de carácter capaz de transitar del drama a la comedia con naturalidad.
El anuncio de su muerte activó una cadena de homenajes. Publicaciones como People y The Hollywood Reporter repasaron su legado y subrayan su aporte a la actuación realista en Estados Unidos.
En Grey’s Anatomy, su participación fue breve pero significativa, parte de una larga lista de apariciones de alto nivel que sostuvieron la popularidad de la serie médica. Su capítulo formó un puente curioso con Gilmore Girls, producción en la que también destacó.
Críticos y colegas coinciden en que su técnica basada en la economía del gesto y la escucha activa definió un estándar para papeles femeninos complejos en el teatro estadounidense.
La noticia también reavivó el interés por revisitar su Linda Loman, un referente para escuelas y talleres de actuación que estudian el drama familiar estadounidense desde la posguerra.
La comunidad teatral de Broadway lamentó la pérdida y destacó su generosidad con nuevas generaciones. Columnistas especializados y críticos recordaron su disciplina y la capacidad de hallar verdad emocional en escenas íntimas.
En redes y medios, los mensajes de despedida se acompañaron de imágenes de sus grandes noches y ensayos, así como recortes del revival de 1999, consolidando un archivo espontáneo de su carrera.
Con Elizabeth Franz se extingue una voz imprescindible del teatro reciente, capaz de unir sensibilidad y rigor. Su legado queda en registros audiovisuales, en memorias de escenario y en personajes que seguirán inspirando a intérpretes y público.









