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Verónica Alcocer: lujos, clubes privados y vida en Estocolmo tras sanciones

Reportaje de Expressen detalla su presencia en clubes y cenas.

El tabloide sueco Expressen publicó un reportaje que ubica a Verónica Alcocer, primera dama de Colombia, viviendo desde hace un mes en Estocolmo y moviéndose en ambientes de alto nivel: clubes privados, cenas exclusivas y encuentros con empresarios. La nota fue retomada por medios colombianos, que añadieron que esta nueva etapa coincide con su inclusión junto al presidente Gustavo Petro y otros allegados en la llamada “Lista Clinton” del Departamento del Tesoro de EE. UU. 

Según Expressen, Alcocer habría sido vista en el club privado Noppes fundado por el conde Carl Adam “Noppe” Lewenhaupt, frecuentando la exclusiva zona de Stureplan y acercándose a figuras como Kristofer Ruscon (Hatt et Söner), Sofia Strand (Pixi) y el magnate relojero Olof Larsson (Nymans Ur). La prensa local precisa que inicialmente se alojó en un hotel y luego se trasladó a un apartamento en el centro de la capital sueca. 

Noppes, un club con vínculos históricos con la realeza, concentra a un círculo selecto de empresarios y celebridades. Reportes periodísticos sitúan a Alcocer en eventos sociales de ese entorno, con consumo de champaña Hatt et Söner y contactos con el retail relojero de lujo Nymans Ur, con tienda insignia en Biblioteksgatan. 

Stureplan, corazón del ocio y la gastronomía premium en Estocolmo, integra espacios como Sturegallerian y restaurantes de alta gama; es un polo que mezcla moda, relojería y vida nocturna. Allí se ubica parte de la escena descrita por Expressen y replicada por medios colombianos. 

Las publicaciones en Colombia conectan este estilo de vida con el hecho de que Alcocer, Petro y otros fueran incluidos por la OFAC en octubre de 2025, lo que conlleva restricciones financieras y reputacionales. El gobierno colombiano ha rechazado los señalamientos y anunció defensa jurídica. 

Tras el reportaje, la conversación pública se dividió entre quienes cuestionan el financiamiento de la estadía y quienes alegan que se trata de un asunto privado sin impacto fiscal. En paralelo, voces del Ejecutivo defendieron que Alcocer no usa recursos del erario y subrayaron su derecho a la vida privada. 

La permanencia de Alcocer en Suecia y su agenda social seguirán bajo la lupa mientras avanza el pulso jurídico por las sanciones. Quedan abiertos interrogantes sobre costos, seguridad y posibles implicaciones diplomáticas. 

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