El ataque ocurrió el 16 de noviembre; el cuerpo quedó en territorio controlado por Rusia.
La familia de Dariel Alonso Giraldo Morales, santandereano de 39 años y oriundo de Cimitarra (Santander), confirmó su muerte en Ucrania tras un ataque con drones el 16 de noviembre. El exmilitar colombiano se había enlistado en junio de este año y combatía en una trinchera cuando ocurrió el bombardeo.
Por la ubicación del frente, en zona controlada por fuerzas rusas, no será posible recuperar ni repatriar el cuerpo, según explicaron sus allegados. La hermana de Dariel, Yamile Andrea, aseguró que él había solicitado la baja por los riesgos crecientes, pero sus superiores no la autorizaron.
Dariel Giraldo viajó a Ucrania en junio impulsado por su experiencia como exmilitar y con la expectativa de obtener mejores ingresos. De acuerdo con su familia, la oferta contemplaba un pago cercano a $19 millones mensuales, cifra que ha atraído a varios latinoamericanos a ese frente de guerra.
El ataque con drones —tecnología que se ha masificado en el conflicto— impactó la posición donde estaba asignado. Las dificultades para evacuar heridos y recuperar cuerpos han aumentado en áreas donde Rusia mantiene control territorial o fuego constante sobre rutas de extracción.
Por esa razón, los parientes de Dariel fueron informados de que no habrá repatriación. En Colombia, los trámites para traer restos de connacionales desde zonas de conflicto deben coordinarse con Cancillería y la Embajada de Colombia en Polonia (que atiende asuntos consulares en Ucrania), pero cuando no hay acceso al cuerpo la repatriación es inviable.
Según lineamientos de la Cancillería, los costos de repatriación pueden oscilar entre US$10.000 y US$30.000, dependiendo del país y los permisos sanitarios y judiciales; sin embargo, esos procesos exigen la recuperación e identificación del cadáver, algo que en este caso no es posible.
La familia relató que Dariel se comunicó por última vez días antes del ataque. En mensajes previos, habría expresado preocupación por “misiones muy peligrosas” y su deseo de regresar. La negativa a concederle la baja obedecería, según les dijeron, a que era considerado un soldado valioso dentro de su unidad.
Con este fallecimiento, ya son varios los santandereanos muertos en la guerra en Ucrania. Medios locales han documentado casos previos de connacionales de la región que se alistaron como combatientes por motivos económicos o vocacionales y fallecieron en operaciones militares.
Organizaciones internacionales y autoridades ucranianas han insistido en intercambios humanitarios para recuperación de cuerpos, pero la dinámica de la línea del frente dificulta la materialización de esos acuerdos en sectores con combate activo.
La modalidad de guerra con drones FPV y municiones merodeadoras ha incrementado las bajas en trincheras y posiciones estáticas, donde la exposición aérea es alta. Expertos militares señalan que la identificación y recuperación posterior de cuerpos en esos escenarios puede tardar semanas o meses, si ocurre.
En Colombia, la Ley 2171 de 2021 y su reglamentación sobre repatriación de restos humanos establece mecanismos de apoyo para familias, pero no cubre escenarios donde no hay restos recuperables. En esos casos, los parientes pueden avanzar en actos simbólicos y declaraciones de muerte presunta según corresponda.
La comunidad de Cimitarra ha expresado condolencias y llamado a la solidaridad con la familia Giraldo Morales, mientras se evalúan homenajes locales y apoyo psicosocial.
La noticia reabrió el debate en Colombia sobre la participación de connacionales en conflictos extranjeros y la necesidad de orientación consular para sus familias. Voces locales solicitaron que Cancillería refuerce la información pública sobre riesgos y procedimientos en zonas de guerra.
En lo internacional, organismos humanitarios han reiterado su llamado a respetar el derecho internacional y facilitar intercambios humanitarios de cuerpos. Sin acceso seguro, familias como la de Dariel enfrentan duelo sin cierre, con impactos emocionales y económicos.
La muerte de Dariel Giraldo resume los costos humanos de un conflicto de alta letalidad tecnológica y de difícil acceso para misiones de rescate. Su familia, en Santander, emprende ahora un proceso de duelo sin repatriación, a la espera de algún avance humanitario.









