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Nuevo corredor Funza–Bogotá: 7,8 km por la Av. La Esperanza

El convenio avanza estudios y diseños hasta 2027.

Bogotá y Funza firmaron un convenio interadministrativo para estructurar un nuevo corredor de movilidad de más de 7,8 kilómetros que unirá la Avenida La Esperanza en la capital con la vía perimetral de Funza. El proyecto incluye dos calzadas con dos carriles por sentido, una ciclorruta de tres metros, separador arborizado, andenes amplios y tres intersecciones a desnivel en puntos estratégicos.

El acuerdo —suscrito el 6 de noviembre y vigente hasta diciembre de 2027— contempla etapas de prefactibilidad, factibilidad, estudios y diseños, además de un Comité Técnico Operativo entre el IDU y la Alcaldía de Funza. La iniciativa busca descongestionar los ingresos del occidente y ofrecer una alternativa real a los saturados corredores de la Calle 13 y la Calle 80.

La nueva conexión regional se apoya en un perfil vial de 34 metros, pensado para mejorar la seguridad, ordenar flujos y priorizar el transporte público y la movilidad activa. La ciclorruta de tres metros correrá paralela al trazado, conectando con redes locales y generando viajes más cortos y seguros para bicicletas y patinetas.

Tres intercambios a desnivel soportará la operación: uno sobre el río Bogotá, otro en el humedal Gualí y un tercero en el empalme con la vía Devisab. Estos nodos están pensados para reducir cruces conflictivos, mantener velocidades homogéneas y separar los flujos más pesados del tráfico local.

El convenio establece una hoja de ruta técnica: primero prefactibilidad, luego factibilidad, y finalmente estudios y diseños con estándares urbanos y ambientales. Con ello se busca llegar a una etapa lista para licitación de obra, con costos, cronogramas y gestión predial definidos.

La alcaldesa de Funza, Jeimmy Villamil Buitrago, destacó que el corredor “abrirá una posibilidad real de conexión por la Avenida La Esperanza hacia la perimetral de Funza”, con impacto directo en tiempos y calidad de vida de la Sabana Occidente. Para el Distrito, el proyecto es complementario a las grandes intervenciones en la Calle 13.

Hoy, el 63% de los desplazamientos de los funzanos se hacen en transporte público, el 22% en carro, el 9% en moto y el 4% en bicicleta. Con ese patrón, la prioridad del diseño combina capacidad para buses y espacios seguros para caminantes y ciclistas, al tiempo que reduce puntos de fricción con vehículos de carga.

La obra también se concibe como corredor verde: separador arborizado, franjas de control ambiental y mejores drenajes en zonas sensibles como el humedal Gualí. De cara al río Bogotá, los intercambios deberán ajustarse a normas de protección hídrica y paisajística, así como a planes de manejo existentes.

En términos regionales, el acceso por la Avenida La Esperanza ofrece una alternativa distinta a Calle 13 y a la Autopista Medellín, con un trazado más directo para quienes se mueven entre Funza, Mosquera y el occidente de Bogotá. La conexión con Devisab facilitará los flujos hacia corredores de Cundinamarca.

La etapa de estructuración técnica se extenderá hasta 2027. En paralelo, el Comité Técnico definirá articulaciones con rutas de buses zonales, redes peatonales y ciclorrutas existentes, además de un plan de manejo de tránsito por fases, para que las intervenciones no colapsen la operación diaria.

Para la financiación de la ejecución se estudian esquemas multi-nivel: aportes distritales y municipales, apoyo departamental y posibles fuentes nacionales dada la naturaleza regional del acceso. El plan detalla fases constructivas, manejo predial y cronogramas por hitos.

Desde gremios y transportadores se valora la perspectiva de reducir tiempos de viaje en horas pico y de crear carriles más estables para el transporte público. En la ciudadanía, las expectativas se enfocan en seguridad vial, continuidad de la ciclorruta y mejoras en el entorno ambiental.

Autoridades locales subrayan que el proyecto no compite sino que complementa otras obras del occidente, y que su enfoque multimodal —con andenes y bici-infra— era una deuda para la Sabana Occidente. El reto será coordinar permisos ambientales y la ingeniería de los tres intercambios.

Si cumple su cronograma, el corredor por la Avenida La Esperanza puede convertirse en el acceso más eficiente del occidente a Bogotá, con beneficios en tiempos, seguridad y aire más limpio.

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