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Asesinan a testigo federal colombo-canadiense en Medellín: buscan a 3 sicarios

EE. UU. y Canadá ofrecen US$2 millones por cada sospechoso identificado en video

El homicidio del colombo-canadiense Jonathan Christopher Acevedo García (42), testigo clave en una investigación transnacional, ocurrió el 31 de enero de 2025 dentro del restaurante Mi Arepa, en el Mall del Indio (sector San Diego, oriente de Medellín). Un hombre se acercó a la ventana y le disparó varias veces en la cabeza a plena luz del día; luego huyó con cómplices que lo esperaban en el exterior. 

El caso desató una respuesta coordinada de Estados Unidos y Canadá, que anunciaron recompensas de hasta US$2 millones por cada uno de los tres sospechosos —en total, US$6 millones— identificados en cámaras de seguridad. Las autoridades divulgaron sus descripciones y rutas de escape, y habilitaron canales seguros de contacto. 

Según la cronología oficial, el ataque fue a las 2:30 p. m. Un motociclista en Yamaha NMax siguió a la víctima hasta el local y otro hombre ejecutó el crimen; un tercero documentó la escena antes de huir en vehículo. La moto usada en la fuga fue localizada luego en el barrio Loreto (comuna 9). 

Acevedo colaboraba con el FBI desde 2023 en un caso de narcotráfico y lavado con operaciones en Colombia, México, EE. UU. y Canadá. Su testimonio habría permitido 13 capturas entre agosto y octubre de 2024 en los cuatro países. Entre los detenidos figura Andrew Clark, arrestado en Zapopan (México), y en Bogotá Carlos Alberto Peña Goyeneche y Andrés Felipe Pucceti Iriarte. 

En el centro del expediente aparece Ryan James Wedding, ex olímpico canadiense en snowboard y hoy uno de los fugitivos más buscados por el FBI. Tras nuevas imputaciones en EE. UU., la recompensa por Wedding subió a US$15 millones. 

Las autoridades estadounidenses sostienen que la organización atribuida a Wedding enviaba cientos de kilos de cocaína desde Colombia, vía México y California, hacia Canadá y otros destinos. El fugitivo estaría en México y se le atribuyen delitos de tráfico, lavado y homicidio de testigos.

En Medellín, los tres sospechosos del ataque quedaron grabados en circuitos de videovigilancia y fueron incluidos en carteles de búsqueda difundidos en español e inglés. Las autoridades piden información a través de WhatsApp/Signal/Telegram con confidencialidad garantizada. 

El asesinato puso a la capital antioqueña en el radar internacional y tensó las investigaciones binacionales. Para Colombia, el caso exhibe el alcance de redes transnacionales que operan entre Antioquia, la frontera mexicana y la costa oeste de EE. UU. 

Voceros de EE. UU. y Canadá calificaron el homicidio como ataque directo a la justicia y reiteraron el llamado a colaborar con pistas verificables. Mandos policiales colombianos reforzaron la cooperación judicial y los patrullajes en zonas comerciales. 

El caso podría derivar en nuevas capturas de enlaces locales y ajustes en la seguridad de testigos de alto valor que residan o transiten por el país. Analistas advierten que los incentivos económicos elevan la probabilidad de entregas en el corto plazo. 

A medida que se cruzan videos, peritajes y reportes financieros, la prioridad es ubicar a los tres autores materiales del crimen y estrechar el cerco sobre la cúpula de la red. El seguimiento continúa y las recompensas siguen vigentes mientras avanza la investigación.

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