Rescatado de abuso, hoy difunde el valor de adoptar con amor.
Rexie, conocido como el “gato más expresivo del mundo”, es un felino de 11 años que cautivó a millones con fotografías y videos donde parece “hablar” con el rostro. Sus gestos, lengüita afuera, miradas picarescas y poses teatrales, han hecho de sus publicaciones un fenómeno en redes.
El gato fue rescatado cuando era cachorro tras sufrir abuso que le provocó una lesión de espalda sin tratar. Como consecuencia, sus patas traseras quedaron paralizadas. Aun así, Rexie aprendió a desplazarse con las delanteras y se adaptó a una vida activa y feliz.
En Instagram, la cuenta @rexiecat reúne cientos de miles de seguidores que siguen sus rutinas: jugar, explorar, posar para la cámara y “modelar” su catálogo de muecas. Sus contenidos se publican con mensajes sobre bienestar animal y cuidado responsable.
La historia de Rexie se volvió emblema de resiliencia. Sus cuidadores comparten que, pese a su condición, mantiene hábitos similares a los de cualquier gato: curiosear, tomar el sol y buscar caricias. En algunos momentos utiliza una silla de ruedas, aunque suele moverse con sus patas delanteras.
El caso ha servido para visibilizar el impacto del maltrato y la importancia del rescate y la adopción. Organizaciones y amantes de los animales han retomado su historia para promover la tenencia responsable y la atención veterinaria oportuna.
A lo largo de los años, medios digitales han destacado su carisma y su “cara de emoji”, apodo que el público adoptó por la expresividad del felino. Su comunidad celebra hitos como cumpleaños, “adoptiversarios” y campañas de concienciación sobre animales con necesidades especiales.
Las imágenes de Rexie demuestran que una discapacidad no anula la curiosidad, el juego ni el vínculo con las personas. El gato ha aprendido a comunicarse con lo que mejor domina: su rostro y su energía inagotable frente a la cámara.
Su cuenta también comparte información de salud: en el pasado se ha hablado de controles veterinarios y cuidados cotidianos necesarios por su lesión espinal, siempre con un tono educativo y esperanzador.
Fans, rescatistas y clínicas veterinarias suelen comentar sus publicaciones para agradecer la visibilidad que da a los animales con discapacidad. El caso impulsa campañas de adopción y donaciones a refugios.
En redes, los gestos de Rexie se han convertido en “reacciones” de uso cotidiano: memes cariñosos y clips breves que circulan como mensajes de ánimo, prueba del poder emocional de los contenidos positivos.
La vida de Rexie recuerda que el amor y la atención adecuada pueden transformar historias marcadas por el abuso en ejemplos de compasión. La conversación sobre rescate y adopción sigue creciendo.









