Autoridades reportan 48 capturas y 43 automotores recuperados en noviembre.
Bogotá enfrenta una paradoja: mientras la Policía reporta reducciones del 24% en hurto a carros y del 17% en robo de motocicletas en 2025, siete de cada diez personas capturadas por estos delitos recuperan la libertad. En noviembre se realizaron 48 capturas y se recuperaron 43 automotores —15 carros y 28 motos—, pero las cifras de impunidad reavivan el debate. Las autoridades apuntan al mercado de autopartes como el motor que sostiene el delito.
En un día típico en la capital se hurtan más de 11 carros y 15 motos. En lo que va del año, se registran más de 3.700 denuncias por robo de carros y más de 5.200 por motos. Localidades como La Candelaria, Los Mártires, Antonio Nariño, Kennedy y Usaquén muestran las mayores reducciones, fruto de operativos focalizados en parqueaderos, bahías y corredores críticos.
La Secretaría de Seguridad lanzó un llamado al Congreso para revisar el marco normativo. De cada diez capturados por hurto de vehículos, siete quedan libres, lo que en la práctica significa una impunidad cercana al 70%. El fenómeno se concentra en la cadena de receptación: los desguazaderos y la venta ilegal de repuestos continúan como eslabón rentable para organizaciones criminales.
La Policía Metropolitana de Bogotá destaca la desarticulación reciente de grupos dedicados al hurto, como “Altagama”, “Platinos” y “The Trucks”. En operativos de noviembre se frustraron asaltos en parqueaderos y se activaron planes candado tras denuncias ciudadanas, logrando recuperar cuatro de cinco carros en un caso y capturar a implicados en otro. La estrategia incluye inspección, vigilancia y control en puntos priorizados, así como rastreo judicial de vehículos.
Aun así, el volumen de capturas contrasta con los resultados judiciales. Expertos en política criminal señalan que la puerta giratoria obedece a varios factores: tipificación, criterios de medida de aseguramiento, congestión en fiscalías y juzgados, y la dificultad probatoria para vincular a receptadores y eslabones financieros de las redes.
Para cortar el ciclo, autoridades y analistas recomiendan reforzar la persecución de la receptación con investigación patrimonial y extinción de dominio, controles a comercio de autopartes, trazabilidad de piezas y sellos obligatorios, además de vigilancia a parqueaderos. La inteligencia en tiempo real, cruces de bases de datos y uso de lectores de placas ayudan a ubicar vehículos y rutas de despiece.
Otra línea de acción es la judicialización por concierto para delinquir cuando se prueban estructuras con roles definidos. La articulación con la Fiscalía y el mejoramiento de la cadena de custodia digital (cámaras, geoposicionamiento, peritajes) fortalecen la prueba. Las aseguradoras, por su parte, han ampliado convenios para intercambio de información y alertas tempranas.
En términos territoriales, los hurtos se concentran en avenidas de alta movilidad, parques industriales y zonas residenciales con parqueo en vía. La recomendación a conductores es priorizar parqueaderos formales, usar dispositivos de inmovilización, bloquear OBD, y evitar publicar rutinas en redes.
La comparación regional muestra patrones similares: donde se interviene el mercado de repuestos ilegales, caen los hurtos; donde no hay control, las cifras repuntan pese a más capturas. Es la diferencia entre atacar síntomas (raponazos y asaltos) o la economía criminal que les da oxígeno.
El Distrito celebró la recuperación de 43 automotores y destacó el trabajo de la Policía Judicial, pero insistió en la urgencia de ajustes normativos. La Fiscalía informó de operativos contra redes de receptación y recordó que la denuncia inmediata facilita la recuperación.
Líderes gremiales piden sellos de trazabilidad a autopartes, controles a recicladores de chatarra y sanciones efectivas a talleres que compren piezas de origen dudoso. Aseguradoras advierten que la persistencia del hurto encarece primas y afecta a toda la cadena de movilidad.
Bogotá muestra avances operativos, pero la impunidad erosiona la confianza ciudadana. Sin un golpe sostenido al mercado de autopartes robadas y ajustes legales que cierren brechas, el ciclo se repetirá.









