EAAB pidió revisar actas; la sesión cerró sin acuerdo definitivo.
La concertación para definir las directrices ambientales que regirán el desarrollo de la Sabana de Bogotá tuvo una nueva sesión técnica en el Consejo Estratégico de la Cuenca del río Bogotá (CECH). Aunque hubo avances sustantivos en lo hidroambiental y en el ordenamiento alrededor del agua, la conclusión quedó aplazada para el 2 de diciembre, a la espera de cerrar actas y documentos de soporte solicitados por algunas entidades.
La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) pidió tiempo para cotejar transcripciones y asegurar que las discusiones quedaran fielmente registradas. El Ministerio de Ambiente, la CAR de Cundinamarca, el Distrito y otros actores reiteraron que el proceso continuará en clave técnica y de concertación, dado el alcance regional de las medidas y su impacto sobre obras de infraestructura y ecosistemas estratégicos.
El paquete de directrices ambientales define cómo se protegerán humedales, rondas hídricas, recarga de acuíferos y suelos de interés ecológico, a la par que se orienta la expansión urbana y de infraestructura. El objetivo: seguridad hídrica, restauración ecológica y compatibilidad entre desarrollo y conservación en una región que supera los 10 millones de habitantes.
El debate se reactivó este año tras decisiones judiciales y requerimientos de mayor articulación interinstitucional. El CECH —instancia consultiva y representativa de actores de la cuenca— ha recibido insumos técnicos, observaciones de entidades y comentarios ciudadanos. La ruta marcó audiencias, actas y una conclusión que ahora se conocerá en diciembre.
En la sesión se socializaron análisis sobre oferta y demanda de agua, riesgos por ocupación de rondas y presión sobre la avifauna. También, criterios para restauración, control de usos en áreas de protección y lineamientos para evaluar agotamiento hídrico y manejo de aguas subterráneas. Son insumos clave para el documento final.
Varios asistentes insistieron en que la trazabilidad de las actas es esencial para blindar la decisión. La verificación pedida por la EAAB busca que queden consignadas todas las intervenciones, compromisos y disensos. Con ello, la conclusión pretende ganar legitimidad técnica y jurídica.
Gremios y tanques de pensamiento han advertido posibles ajustes a obras de movilidad, servicios y competitividad regional si cambian las condiciones ambientales de localización. Entre los proyectos más observados están líneas del Metro, Regiotram y troncales troncales clave, así como redes de abastecimiento.
El MinAmbiente sostiene que las directrices buscan proteger la integridad ecológica de la Sabana y garantizar seguridad hídrica. La CAR y el Distrito piden reglas claras, coordinación y gradualidad para implementar medidas sin golpear inversiones públicas y privadas ya en marcha.
En América Latina, lineamientos ambientales metropolitanos similares han exigido escalonar obras, crear reservas hídricas y restaurar riberas urbanas. Las experiencias exitosas comparten monitoreo permanente, inversión en saneamiento y gobernanza sobre cuencas, con participación ciudadana.
El 2 de diciembre, el CECH prevé emitir la conclusión técnica que destrabará el trámite. Luego vendrán ajustes finales y la ruta de implementación por parte de autoridades ambientales y territoriales.
Las reacciones no se hicieron esperar: gremios piden previsibilidad y cronogramas claros para no frenar obras, mientras ambientalistas reclaman protección estricta de rondas y humedales. El Distrito insiste en validar actas y coordinar con municipios para evitar conflictos normativos.
Expertos consultados señalan que una buena conclusión debe combinar metas ambientales medibles con fases de transición para proyectos estratégicos, así como mecanismos de seguimiento y actualización periódica.
Al cierre, la Sabana entra en sus días decisivos: un giro técnico con alta sensibilidad política. La región espera una hoja de ruta que concilie agua, biodiversidad y desarrollo.









