CTI halló dos armas adicionales en la habitación del oficial.
Las autoridades avanzan en la investigación por la muerte de la subteniente María Camila Mora y el capitán Pablo Andrés Masmela dentro de un vehículo en el Cantón Norte, en Bogotá. De acuerdo con el comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, en el automóvil se encontró un arma de fuego, mientras que en la habitación donde dormía el capitán se hallaron otras dos armas.
El CTI de la Fiscalía realiza el rastreo del armamento para establecer su procedencia y si contaba con amparo legal. De forma paralela, se indaga el contexto del hecho, que preliminarmente se investiga como un posible feminicidio. La institución también expuso los protocolos de salud mental y acompañamiento psicológico disponibles para el personal.
El hallazgo del arma dentro del vehículo y de dos armas adicionales en la habitación del capitán orientó nuevas diligencias técnico–forenses. La verificación legal y balística busca esclarecer cuáles elementos fueron utilizados y si pertenecían a la dotación oficial o eran de uso personal.
Fuentes castrenses confirmaron que la víctima y el presunto agresor habían sostenido una relación sentimental.
El hecho ocurrió en la noche del 26 de noviembre, cuando uniformados acudieron al parqueadero del batallón Córdoba, en el Cantón Norte, tras reportarse detonaciones. Al llegar, hallaron a los dos oficiales sin signos vitales dentro del vehículo.
El general Cardozo explicó que la Fiscalía adelanta la trazabilidad de las armas y que la institución realiza verificaciones internas. En paralelo, se toman declaraciones a personal que habría escuchado o presenciado momentos previos y posteriores al suceso.
Entre las líneas de investigación figura el testimonio de una subteniente que habría estado cerca del lugar de los hechos, pieza que podría reconstruir la cronología y aportar datos sobre el comportamiento del capitán en horas previas. La cadena de custodia del material probatorio incluye inspecciones a habitación, casilleros y dispositivos.
A nivel disciplinario, el Ejército recordó que los procesos de incorporación incluyen tamizajes de sanidad y psicología. Ya en la vida operativa, la institución dispone de la Línea de la Vida #234, además de departamentos de psicología para acompañamiento en casos de ansiedad, estrés y situaciones de pareja.
Hechos similares han detonado reformas internas en cuerpos armados de otros países, con énfasis en salud mental, almacenaje de armamento y alertas tempranas. En Colombia, organizaciones y expertos piden protocolos más estrictos sobre porte personal de armas para miembros activos fuera de servicio.
Por ahora, la priorización de la balística y de los registros de propiedad del armamento será clave para determinar responsabilidades y eventuales omisiones. La Fiscalía también evalúa cámaras, tiempos de desplazamiento y registros de entrada al Cantón para afinar la línea de tiempo.
El entorno de la subteniente Mora y del capitán Masmela es analizado por investigadores judiciales para dimensionar conflictos recientes, estado emocional y redes de apoyo. La instrucción es avanzar con celeridad y rigor técnico.
La institución armada, entre tanto, insistió en el rechazo a cualquier forma de violencia basada en género, y reiteró su colaboración plena con las autoridades judiciales para esclarecer el caso sin dilaciones.
La confirmación del hallazgo de tres armas reavivó el debate sobre controles de porte y almacenamiento en instalaciones militares, así como los protocolos de alerta ante riesgos de violencia de pareja. Voces civiles piden auditorías externas a los procedimientos y mayor transparencia en la comunicación pública.
Organizaciones de mujeres solicitaron no anticipar conclusiones, pero pidieron tipificar el hecho como feminicidio si la evidencia lo sustenta, además de activar rutas de atención y reparación simbólica en la institución castrense. Expertos en seguridad recomiendan reforzar el tamizaje psicosocial y la gestión del riesgo.
Con la trazabilidad de las armas en curso, el caso entra en una fase decisiva. La combinación de peritajes balísticos, declaraciones y análisis de contexto permitirá dilucidar responsabilidades y eventuales fallas en los protocolos.









