El artefacto impactó cerca del Batallón de Energía y Vías N.º 1.
Arauquita (Arauca) vivió un nuevo hecho de violencia el 22 de noviembre, hacia las 4:30 p.m., cuando fue arrojado un artefacto explosivo tipo “tatuco” contra las instalaciones del Batallón Especial Energético y Vial N.º 1 “General Juan José Neira”. De acuerdo con el reporte castrense, no se registraron militares ni civiles heridos.
Este es el segundo atentado en menos de una semana en el municipio. El 18 de noviembre, una camioneta militar recibió al menos 10 impactos de bala, dejando cuatro uniformados heridos, quienes fueron trasladados a Yopal (Casanare). Las autoridades no han confirmado responsables, aunque las primeras indagaciones apuntan al ELN, activo en la zona fronteriza.
El ataque de este sábado ocurrió en un territorio donde confluyen rutas de movilidad entre Colombia y Venezuela y operaciones de grupos armados. El Batallón de Energía y Vial cumple funciones de protección a infraestructura y corredores estratégicos, un objetivo frecuente en escenarios de economías ilícitas y control territorial.
Fuentes militares indicaron que el artefacto fue lanzado desde las inmediaciones del perímetro de seguridad. La onda explosiva se sintió en barrios cercanos, sin daños mayores en viviendas. El Ejército reforzó patrullajes y recogió elementos de prueba para peritajes balísticos y químicos que determinarán el tipo de explosivo y trayectoria.
El ELN ha mantenido presencia histórica en Arauca y zonas limítrofes, en disputa con otras estructuras armadas. Analistas señalan que esta presencia facilita acciones de hostigamiento de bajo costo y alto impacto comunicacional, como el uso de artefactos improvisados cerca de bases.
El panorama de seguridad en el oriente del país ha sido volátil durante 2024 y 2025. La administración nacional ha alternado fases de negociación con operaciones ofensivas, entre ellas bombardeos recientes contra estructuras del Estado Mayor Central (disidencias de FARC). En ese contexto, el presidente reportó 12 ataques durante su mandato, lo que dimensiona el reto operativo.
Para expertos, el desgaste operativo y la dispersión de grupos ilegales en varios frentes dificultan la recuperación del control. Informes independientes señalan reducción del pie de fuerza y presiones presupuestales, factores que condicionan la respuesta estatal en regiones como Arauca.
En Arauquita, las autoridades locales mantienen alerta preventiva en puntos críticos y articulan rutas de atención psicosocial y denuncia para población afectada por el ruido y temor que dejan estas acciones, especialmente en barrios colindantes con instalaciones militares. (Contexto territorial y mapas en el bloque de imágenes).
El ataque no afectó la operación del batallón ni actividades civiles cercanas. Sin embargo, la Fiscalía y el CTI revisan cámaras y fuentes humanas para establecer autores y cómplices, y si existe conexión con el atentado del 18 de noviembre contra la camioneta militar.
A nivel nacional, el Ministerio de Defensa evalúa los ajustes de despliegue en corredores estratégicos de Arauca, priorizando protección a la población, infraestructura y movilidad. Se espera un reporte oficial ampliado con las medidas adoptadas en las próximas horas.
Autoridades departamentales condenaron el ataque y pidieron respeto al DIH. Organizaciones cívicas insistieron en garantías de seguridad y medidas para evitar que combates y hostigamientos afecten centros educativos y de salud. El Ejército reiteró su presencia permanente y ofreció recompensas por información.
Analistas consultados advierten que, si se confirma la participación del ELN, podría haber represalias o escalamiento con otras estructuras, dado el histórico de disputa armada en la frontera. Instaron a robustecer inteligencia y acción judicial para impedir nuevas incursiones.
Razón Pública
Arauquita afronta una semana marcada por la violencia y la incertidumbre. Mientras avanzan las investigaciones, el reto es cortar la capacidad de daño de los grupos armados sin afectar a la población civil.









