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Bar en Galerías suspendido por operar como falso “sindicato” y causar noches de ruido

El local estará cerrado diez días por incumplir Ley 1801 y no demostrar su carácter sindical

En el barrio Galerías, en la localidad de Teusaquillo, las autoridades ordenaron la suspensión de un bar que funcionaba bajo la fachada de un supuesto “sindicato” y que acumulaba quejas constantes de los residentes por el exceso de ruido en horas de la noche. El operativo hizo parte de una jornada de control interinstitucional en una zona residencial donde los vecinos denunciaron afectaciones al descanso y a la convivencia. 

Durante la intervención, la administradora del establecimiento no logró acreditar que se tratara de una organización sindical y tampoco presentó la documentación exigida para su funcionamiento. Las personas que se encontraban en el interior no tenían carnet ni registro de afiliación, y confirmaron que allí se vendían bebidas alcohólicas mediante una carta de precios, lo que reforzó la versión de que el lugar operaba como un bar común y no como un sindicato. 

La inspección evidenció también graves fallas en materia de seguridad humana. Según el reporte de las autoridades, el local no contaba con iluminación de emergencia, detectores de humo ni un plan de emergencias actualizado. A ello se sumó que las ventanas estaban cubiertas con tablas y cortinas oscuras, lo que impedía la ventilación y aumentaba el riesgo para quienes permanecían dentro del establecimiento. Bomberos de Bogotá ya habían realizado una visita técnica en septiembre, en la que advirtieron incumplimientos similares. 

La Policía Metropolitana realizó registros a los asistentes, revisó los baños, el área del bar y el inventario de licores, buscando descartar la presencia de elementos ilegales o productos adulterados. Aunque el foco del operativo fue el ruido y la falsedad en la fachada sindical, el procedimiento incluyó verificación de antecedentes y chequeo de las condiciones generales del lugar, como parte de la política de control a establecimientos nocturnos en la ciudad. 

Tras consolidar las irregularidades, el bar fue suspendido por diez días, con base en el numeral 16 del artículo 92 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia (Ley 1801 de 2016), que sanciona a quienes desarrollan una actividad económica sin cumplir los requisitos establecidos en la normatividad vigente. La medida preventiva busca proteger la tranquilidad de los residentes del sector y enviar un mensaje a otros negocios que operan sin papeles o bajo fachadas engañosas. 

El mayor Sergio Moreno, comandante de la Estación de Policía de Teusaquillo, explicó que este tipo de operativos responde a los llamados reiterados de la ciudadanía frente a los altos niveles de ruido en zonas residenciales. El oficial reiteró que la comunidad puede reportar cualquier situación que afecte la convivencia a través de la Línea 123 o directamente en las alcaldías locales, mecanismo que se ha convertido en una herramienta clave para orientar los controles nocturnos. 

En el operativo participaron la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia, el Cuerpo Oficial de Bomberos, la Policía Metropolitana y unidades de inteligencia, que vienen trabajando de forma coordinada en distintos puntos de la ciudad. En recientes jornadas, el Distrito también ha ordenado sellamientos preventivos en otros sectores de rumba por exceso de ruido, como la Zona T en Chapinero y zonas de Tunjuelito, donde se han cerrado bares, moteles y billares por incumplir las normas ambientales y de funcionamiento. 

Este caso se suma a los operativos contra establecimientos que utilizan la figura de “sindicato” para evadir controles o extender horarios, una práctica que ya ha sido detectada en barrios como Restrepo y que las autoridades distritales prometen desmantelar. En ocasiones anteriores, controles similares han dejado cierres de locales, incautación de licor adulterado y capturas por porte de armas, lo que refuerza la preocupación por la presencia de economías ilegales detrás de estas fachadas. 

La problemática del ruido nocturno no es exclusiva de Galerías. Estudios y reportes recientes muestran que buena parte de Bogotá supera los niveles máximos permitidos de contaminación auditiva, especialmente en sectores donde coinciden zonas de rumba y vivienda. La normatividad establece que bares, discotecas y gastrobares no deben superar los 70 decibeles en el día y 60 en la noche, límites que suelen ser rebasados cuando no hay aislamiento acústico ni control del volumen. 

Para los habitantes de Galerías, la suspensión del bar representa un respiro, pero no la solución definitiva. Varios vecinos han insistido en que se revisen los usos del suelo y que se refuercen los filtros para permitir o no la apertura de nuevos establecimientos en sectores residenciales. Las autoridades, por su parte, insisten en que seguirán adelantando visitas sorpresivas y procesos sancionatorios mientras se mantengan las quejas de la comunidad. 

La administración distrital ha insistido en que los empresarios del sector nocturno deben garantizar el equilibrio entre la actividad económica y el derecho al descanso de los residentes. En esa línea, el Distrito ha promovido campañas para reducir el ruido en la rumba y ha propuesto alternativas como aislamientos acústicos, modificación de horarios y reconversión de algunos negocios hacia modelos más sostenibles. 

Con la suspensión temporal del bar en Galerías, las autoridades esperan que otros establecimientos revisen sus licencias, medidas de seguridad y niveles de ruido antes de ser objeto de nuevos operativos. El caso deja claro que la figura de “sindicato” no será una excusa válida para operar al margen de la ley, mientras la ciudad ajusta sus controles sobre la vida nocturna y la convivencia.

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