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Colombia aplaza viaje de Petro a China tras visita de congresistas a Taiwán

Cancillería reafirma línea de 45 años con Pekín y niega apertura en Taipéi.

El Gobierno colombiano reprogramó la visita del presidente Gustavo Petro a China, prevista para diciembre, luego de que una delegación de congresistas se reuniera en Taipéi y se generará un cruce público con la Cancillería. El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó su apego al principio de “una sola China” —vigente desde 1980— y desmintió versiones sobre la apertura de una oficina colombiana en la isla.

Según fuentes oficiales citadas por EFE, el viaje presidencial se realizará en el primer trimestre de 2026 por “agenda diplomática”. El episodio ocurre meses después de que Colombia y China firmaran un plan de cooperación en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, tras el encuentro Xi–Petro en Beijing.

La controversia estalló cuando congresistas de las comisiones segundas del Congreso sostuvieron reuniones en Taipéi con autoridades taiwanesas. Desde la capital isleña, algunos legisladores hablaron de “oportunidades comerciales” y de “reabrir” una representación, lo que provocó un pronunciamiento inmediato de la Cancillería.

En su comunicado, el Ministerio recalcó que las declaraciones de congresistas no comprometen la política exterior del Estado —prerrogativa exclusiva del Ejecutivo— y reiteró la vigencia del principio de “una sola China”. También negó la existencia de gestiones para abrir una oficina en Taiwán. 

El senador Mauricio Giraldo respondió desde Taipéi defendiendo la legitimidad de las visitas parlamentarias y su búsqueda de cooperación en tecnología, agricultura y educación. Pidió no confundir el relacionamiento del Congreso con decisiones de política exterior. 

En paralelo, medios internacionales y el propio Gobierno confirmaron que el viaje de Petro a China —que incluiría reuniones bilaterales de alto nivel— se pasó para 2026. El Ejecutivo lo atribuyó a ajustes de agenda, pero el trasfondo diplomático por la visita a Taipéi marcó el ritmo de la decisión. 

El contexto bilateral es relevante: en mayo de 2025, Xi Jinping y Gustavo Petro sostuvieron un encuentro en el Gran Salón del Pueblo y anunciaron un plan conjunto de cooperación dentro de la Franja y la Ruta. China es uno de los principales socios comerciales de Colombia y ha ofrecido ampliar importaciones e inversiones. 

Para Pekín, el principio de “una sola China” es una línea roja. Visitas políticas a Taipéi por parte de autoridades extranjeras suelen generar reacciones en Beijing. En América Latina, China ha fortalecido su presencia económica y diplomática, lo que aumenta la sensibilidad frente a señales percibidas como apoyo político a Taiwán. 

En Colombia, la relación con China se ha profundizado en comercio, infraestructura y cooperación tecnológica. Al mismo tiempo, el país mantiene vínculos económicos con Taiwán en marcos no estatales, una cuerda floja que exige precisión diplomática para evitar interpretaciones de ruptura con el principio reconocido desde 1980. 

Fuera del frente diplomático, la controversia abre un debate sobre los límites del “parlamentary diplomacy”: ¿hasta dónde puede llegar una delegación legislativa sin invadir competencias del Ejecutivo? Expertos recuerdan que, aunque deseables, estas misiones deben cuidar la coherencia con la política oficial para no generar costos estratégicos.

 Desde Taiwán, el ministro de Exteriores Lin Chia-lung recibió a la delegación colombiana, un gesto que Taipéi suele dar a misiones parlamentarias de distintos países. En Bogotá, el pronunciamiento de Cancillería buscó cerrar la discusión y calmar a Beijing, preservando el canal de alto nivel que se reactivó este año. 

A corto plazo, el aplazamiento del viaje obliga a reprogramar mesas de trabajo en comercio, inversión y conectividad. A mediano plazo, el Gobierno tendrá que afinar los protocolos con el Congreso para evitar ruidos en un momento en que Colombia quiere capitalizar proyectos con China sin tensar su relación con socios occidentales.

 El episodio deja una lección de manual: en temas sensibles como Taiwán, cada gesto cuenta. Con el viaje reprogramado para 2026 y el principio de “una sola China” reiterado, Bogotá y Beijing volverán a verse para medir la solidez de su agenda estratégica. 

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