Dos feriados caen a mitad de semana y no generan puentes.
Con el último feriado de noviembre a la vista, Colombia entra en la recta final de 2025 con un ajuste que toca a estudiantes, empresas y viajeros: los ‘puentes’ de fin de año no llegarán. Navidad (25 de diciembre de 2025) y Año Nuevo (1 de enero de 2026) caerán en jueves, por lo que no se trasladan ni generan fin de semana largo.
El hecho obedece al marco vigente de la Ley 51 de 1983 (Ley Emiliani), que traslada algunos festivos a lunes para crear descansos prolongados, pero deja inamovibles fechas religiosas e históricas como el 25 de diciembre y el 1 de enero. El resultado: menos espacio para ‘empatar’ vacaciones con feriados y un impacto puntual en el turismo interno.
Diciembre suele ser el mes con más desplazamientos, y los ‘puentes’ facilitan viajes de corta duración. Esta vez, quienes laboren el viernes 26 de diciembre o el viernes 2 de enero deberán gestionar vacaciones, permisos o trabajo remoto según políticas de cada organización. En paralelo, sectores como hotelería y transporte ajustan expectativas ante un cierre de año sin fines de semana extendidos.
La Ley Emiliani, vigente hace más de 40 años, fue diseñada para equilibrar productividad y descanso moviendo varios feriados al lunes. No obstante, mantiene como fijos Navidad, Año Nuevo, Inmaculada Concepción (8 de diciembre), entre otros. Por eso, cuando el calendario ubica el 25/12 y el 01/01 a mitad de semana, no hay puente.
En enero de 2026, el calendario sí ofrecerá descanso largo por Reyes Magos, que se traslada al lunes siguiente según la norma. A lo largo del año, la mayoría de festivos sí caerán en lunes, lo que compensa parcialmente el cierre sin ‘mega puente’.
Para las familias, el ajuste implica planear con mayor anticipación. Quien quiera hacer viajes de 3–4 días deberá tomar vacaciones adicionales o mover fechas. Agencias recomiendan reservar con margen y considerar destinos cercanos para optimizar tiempos de traslado.
En ciudades altamente turísticas como Medellín, Cartagena, Santa Marta o el Eje Cafetero, la ocupación suele dispararse en ‘puentes’. Sin ellos, se espera una curva más plana de demanda, con repuntes concentrados en Nochebuena y cierre de año, pero sin el arrastre del lunes festivo.
Educación y comercio también reprograman: colegios y universidades con recesos institucionales sostienen su calendario propio, y el retail concentra promociones en días clave (24 y 31) más que en fines de semana largos.
Autoridades de turismo invitan a diversificar rutas y promover estadías intersemanales, una tendencia que creció con el trabajo híbrido. Algunas empresas ofrecerán ‘puentes internos’ o jornadas flexibles para retener talento.
En síntesis, no hay un cambio de ley, sino un efecto de calendario dentro de la ley vigente. El mensaje práctico: planificar con tiempo y no dar por sentado que diciembre siempre trae ‘puente’ por defecto.
Las reacciones del sector han sido moderadas: gremios hoteleros prevén una distribución distinta de reservas, con estancias más cortas y check-in escalonado entre semana. Plataformas de viajes confirman búsquedas para noches puntuales (24 y 31) y más consultas por alquileres de 2 noches.
Desde el ámbito laboral, consultores de RR. HH. recomiendan comunicar temprano los esquemas de trabajo y vacaciones, para evitar cuellos de botella el viernes posterior a Navidad y al Año Nuevo. La flexibilidad, dicen, es clave para no sacrificar productividad ni bienestar.
De cara a 2026, el calendario ofrece varios lunes festivos por Ley Emiliani, lo que compensará parcialmente este bache de fin de año. Para los viajeros, la regla de oro será revisar el almanaque antes de reservar.









