El pronunciamiento reclama acatar el resultado del 28 de julio de 2024
El Frente Institucional Militar (FIM) de Venezuela llamó al gobierno de Nicolás Maduro a respetar la voluntad popular expresada en las urnas el 28 de julio de 2024 y a permitir una transición democrática. En un comunicado, los oficiales retirados subrayan que “no hay espacio para la violencia o la imposición” y piden evitar cualquier deriva hacia una “guerra irregular” sin apoyo social.
El pronunciamiento, divulgado por miembros del FIM y militares en situación de retiro, se produce en medio de tensiones políticas y deterioro económico que, según organizaciones independientes, han impactado servicios básicos, ingresos y libertades públicas. La declaración exige un cauce pacífico y constitucional ante el estancamiento del conflicto.
El FIM sostiene que la mayoría ciudadana expresó rechazo a la continuidad del actual régimen y pide a quienes detentan el poder abandonar la intransigencia. Según el documento, esa postura alimenta la incertidumbre y amenaza con profundizar la crisis nacional.
Los oficiales señalan que el respaldo social es decisivo para cualquier intento de confrontación y rechazan las insinuaciones de guerra irregular. A su juicio, ese camino solo es viable cuando existe una base popular amplia, lo que no se observa en el contexto actual.
El comunicado identifica como prioridad reconocer el mandato surgido del 28J y abrir una transición con garantías, con el objetivo de restaurar la institucionalidad y reducir la tensión. El llamado se alinea con reclamos previos de sectores civiles y organizaciones de derechos humanos que han pedido una salida negociada.
En el panorama de 2024–2025, Venezuela vivió protestas tras los comicios, mientras el liderazgo opositor insistió en que el resultado oficial no reflejó lo ocurrido en las mesas. Informes periodísticos internacionales registraron movilizaciones, choques aislados con fuerzas de seguridad y llamados a auditorías y garantías.
El FIM, presidido por el GB (Ej.) Juan Antonio Herrera Betancourt, con Teodoro Díaz Zavala como vicepresidente y otros oficiales en áreas de organización y representación por componente, se presenta como un referente castrense en retiro que promueve salidas democráticas y el respeto a la Constitución.
Además de la ruta política, el texto reitera preocupaciones sociales: precariedad en servicios de salud, educación, electricidad, transporte y comunicaciones; salarios insuficientes y una dieta limitada que obliga a remesas desde el exterior. También recuerda la existencia de presos políticos y la censura a la prensa.
En el plano internacional, los pronunciamientos sobre Venezuela han oscilado entre sanciones, llamados al diálogo y alertas sobre escaladas. Organismos de seguimiento de la corrupción ubican al país en posiciones críticas, un factor que, según expertos, dificulta la recuperación económica.
Sectores de la oposición celebraron el pronunciamiento del FIM como un respaldo institucional simbólico a la exigencia de transición. Voces oficialistas, por su parte, han defendido la legitimidad de las autoridades y han acusado a adversarios de desestabilizar el país.
Analistas estiman que el impacto del comunicado dependerá de si cataliza apoyos en otras instituciones y si activa canales de negociación. Sin una hoja de ruta consensuada, la parálisis política y la fricción social podrían prolongarse.
El llamado del FIM agrega presión para destrabar la crisis venezolana mediante una transición ordenada y sin violencia. Resta saber si el gobierno y la oposición transforman este gesto en acuerdos concretos.









