Piden considerar operación continua y márgenes regulados del sector.
Bogotá. Los sectores con operación 24 horas, 7 días a la semana solicitaron ser incluidos como caso especial en la negociación del salario mínimo 2026 en Colombia. La petición, elevada por Somos Uno, alianza entre COMCE y Fendipetróleo, subraya que actividades como la distribución minorista de combustibles trabajan de manera continua y con márgenes regulados, lo que limita su capacidad de trasladar incrementos de costos.
El gremio recuerda que la red de abastecimiento suma 6.400 estaciones y genera más de 50.000 empleos formales en todo el país, con participación significativa de jóvenes y mujeres cabeza de hogar. “No reclamamos salarios bajos; defendemos trabajo digno. Pedimos un ajuste técnico que considere inflación y productividad”, dijo David Jiménez Mejía, vocero nacional.
En el frente macro, el DANE reportó que la inflación anual a octubre de 2025 fue 5,51%, mientras que la Productividad Total de los Factores se ubicó en 0,91%, dos insumos que usualmente sirven de referencia en la mesa tripartita.
Los gremios sostienen que un incremento “desproporcionado” del salario mínimo presionaría cierres de pequeños negocios o reducción de turnos en municipios donde la estación de servicio es uno de los principales empleadores. Argumentan que, al tener precios y márgenes fijados, no pueden compensar las alzas laborales con mayores ingresos.
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La discusión de 2026 arranca con la economía mostrando señales mixtas: desempleo de 8,2% en octubre y una inflación que se estabiliza, aunque persiste la presión de rubros como vivienda y servicios. Analistas proyectan escenarios de ajuste entre 6% y 6,5% si se suman inflación y productividad, muy por debajo de posturas más ambiciosas.
En la región, debates similares han incorporado cláusulas sectoriales o compensaciones para actividades críticas de suministro continuo, energía, salud, transporte, precisamente para sostener la operación sin afectar empleo ni cobertura. La petición de los 24/7 va en esa línea: equilibrar poder adquisitivo y viabilidad empresarial.
Las centrales obreras insisten en proteger el ingreso real de los trabajadores, mientras el Gobierno ha manifestado que buscará un acuerdo “responsable” antes del 30 de diciembre; de no lograrse, la Casa de Nariño podría fijar el aumento por decreto, como permite la ley.
Somos Uno también propone revisar la política de márgenes para estaciones en zonas apartadas, incentivar la formalidad y la capacitación, y asegurar reglas estables que permitan absorber los mayores costos laborales sin comprometer continuidad.
Voces académicas piden respetar la regla de inflación + productividad como punto de partida, y evaluar apoyos puntuales a sectores intensivos en mano de obra y con operación ininterrumpida. Para consumidores, cualquier ajuste que afecte horarios o cobertura podría traducirse en menor disponibilidad del servicio en la periferia.
Desde organizaciones de trabajadores se recuerda que los salarios reales aún no recuperan plenamente el golpe inflacionario pospandemia, por lo que un ajuste “tibio” implicaría pérdida de poder de compra; el reto es sostener el empleo y, a la vez, mejorar ingresos.
La mesa del salario mínimo 2026 se moverá entre cifras y realidades sectoriales. Con inflación en 5,51% y productividad en 0,91%, el equilibrio político y técnico será decisivo para evitar cierres y preservar empleo sin sacrificar ingreso real.









