Home / Política / Trump evalúa quitar a Colombia el estatus de aliado extra OTAN 

Trump evalúa quitar a Colombia el estatus de aliado extra OTAN 

El estatus no implica defensa mutua, pero sí acceso militar y financiero.

Colombia podría perder su estatus de Aliado Principal no-OTAN (MNNA) con Estados Unidos, de acuerdo con versiones conocidas en Washington. La medida —aún no oficial— estaría siendo considerada por el presidente Donald Trump en medio de la escalada de tensiones con el gobierno de Gustavo Petro. La categoría, otorgada por Joe Biden en marzo de 2022, reconoce cooperación estratégica sin ser parte de la OTAN.

El eventual retiro llegaría tras semanas de fricciones: en octubre Trump anunció aranceles y suspensión de ayuda alegando fallas en la lucha antidrogas, mientras cuestionó públicamente a Petro. En paralelo, la administración ha reorientado prioridades de seguridad y comercio, al tiempo que promovió nuevos acuerdos y designaciones MNNA en otras regiones.

De concretarse, la revocatoria del MNNA no rompería la relación bilateral ni implicaría sanciones automáticas, pero reduciría beneficios: acceso preferente a transferencias de armamento, elegibilidad para investigación conjunta con el Pentágono y posibilidad de almacenamiento de reservas de guerra de EE. UU. El estatus no es un tratado de defensa, aunque sí una señal política de confianza y alineamiento.

Colombia recibió la designación en 2022 durante la visita del entonces presidente Iván Duque a la Casa Blanca, con el objetivo de profundizar la cooperación en seguridad, migración y economía. Desde entonces, Washington ha destacado el papel de Bogotá en la interdicción y gestión de la migración venezolana. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso subrayó ese rol, a la vez que alertó sobre roces discursivos y de enfoque con el gobierno actual.

Fuentes diplomáticas consultadas en Washington consideran que una eventual revocatoria sería “un mensaje político” más que un giro jurídico estructural. Recuerdan que el MNNA es discrecional del presidente y puede ampliarse o retirarse mediante notificación al Congreso. En el pasado, los cambios de enfoque antidrogas han pesado en certificaciones y asistencias, y hoy el tema vuelve a estar en el centro.

La medida también se leería a la luz de la reconfiguración de alianzas. En días recientes, la Casa Blanca impulsó designaciones y acuerdos con actores de Medio Oriente, reforzando su agenda de seguridad y comercio. En contraste, en América Latina, el vínculo con Colombia —históricamente el más cercano en defensa— atraviesa su momento más tenso en años.

Para Bogotá, perder el MNNA podría encarecer o ralentizar procesos de adquisición y cooperación militar, además de afectar programas de entrenamiento, financiamiento y acceso a tecnologías. Expertos señalan que impactaría la planificación de capacidades, aunque no detendría proyectos ya contratados.

En el frente interno, sectores políticos criticaron un costo diplomático evitable, mientras otros verían la coyuntura como una oportunidad para diversificar alianzas y acelerar autonomía industrial en defensa. La comunidad empresarial teme efectos indirectos si el deterioro político se contagia a la agenda comercial.

En el Congreso estadounidense, voces demócratas han defendido por años la asociación estratégica con Colombia, mientras que sectores republicanos han sido tradicionalmente favorables al vínculo en defensa. No obstante, la polarización interna y el debate sobre resultados antidrogas condicionan apoyos.

En Bogotá, se anticipa gestión diplomática de emergencia para desactivar la medida o, en su defecto, mitigar impactos en cooperación. En Washington, analistas prevén audiencias y cartas bipartidistas presionando por claridad. Las Fuerzas Armadas colombianas observarán de cerca efectos en entrenamiento, interoperabilidad y repuestos.

En la región, la decisión sería observada por aliados y competidores: un retiro podría reordenar incentivos para socios de seguridad y abrir espacios a otros proveedores. También enviaría una señal a gobiernos que buscan el MNNA como sello de confianza.

En conclusión, el posible retiro del MNNA a Colombia sería un golpe simbólico y operativo a una relación clave en el hemisferio. Aunque no supone ruptura, sí obligaría a recalibrar la cooperación y los canales políticos. 

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *